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…dicen que auguran buen día. Como si la climatología pudiera establecer qué días son buenos y cuáles no. No sé qué deparará el día de hoy, pero estas nubes rojizas, no me calman, ni mucho menos. Es inquietante. Pero claro, hay demasiada gente piensa en felicidad cuando ve cielos azules y 25 ó 30 grados. Supongo que les resulta impensable que el buen día pueda convertirse en todo lo contrario.

Este poema es largo, pero merece la pena leerlo. Vais a pasar un buen rato. la poeta se llama Melissa Lozada-Oliva. Es mexicana. Tiene 22 años. Dicen que es muy buena haciendo slam-poem.

Cómo sobrevivir al apocalípsis zombi siendo una abuelita guatemalteca de 82 años

Cuando Telemundo y Univisión se apaguen, sabrás que ésta mierda va en serio.
Cuando los canales gringos de noticias también se apaguen, cuenta los plátanos que queden en el refrigerador.
Cuando el hombre con el que has vivido por 12 años vaya hacia ti sin camisa, enseñando los dientes, y sin la mitad de su cara, encájale tu cuchillo de cocina favorito.
Saca el cuchillo y limpia la sangre en tu delantal.
Guarda el cuchillo en tu brasier.
Date un momento para felicitarte por el hecho
de que el cuchillo sólo costó $2.99
¡Qué barato!
Llama a tus nietas, diles
no te preocupes¸va en camino una reserva mensual de suministros para el apocalípsis,
tamales, plátanos y empanadas.
Cuelga antes de que pregunten qué pasó con Mariano.
Entre menos sepan, mejor.
Llena de agua el tazón más grande que tengas y abre las ventanas.
Dile a los pájaros porqué les dejas agua –los voy a extrañar–, dile a los pájaros, –no esperen que vuelva–, dile a los pájaros, –hay más botes con agua del otro lado–.
Deja que caiga una lágrima y sigue.
Ponte tus bragas,
el vestido que hiciste con el mantel navideño del año pasado
y tus zapatos ortopédicos.

Sal de tu apartamento. Arremángate y enreda una bufanda roja alrededor de tu boca, estás preparada para LA BATALLA!!!!
Espera.
Regresa al apartamento porque olvidaste tu medicina para la diabetes.
Y entonces.
Abre la puerta de una patada y sal cuchillo en mano de tu edificio de apartamentos de bajo costo para ancianos.
Eres Zombie Abuelita
Eres la version chiquita y arrugada de Rick Grimes.
Eres el dolor de tus artríticas rodillas,
los siglos de trabajo duro,
las migas de harina de maíz que convertiste en comida para tus hijos.
Eres la cara decepcionada de tu madre.
Eres la noche en que reuniste a tus tres hijos y corrieron de un esposo que dejó de buscar tus caderas y comenzó a buscar su cerveza, su cinturón,
los susurros de puta y bruja en el viento.
Eres una sinescuela, nohablainglés, sinesposo, nosabeleer, nosabehablar, sabefirmar, másazucar, toda puta toda bruja toda lista para sobrevivir con sólo una cabeza, sólo una boca, sólo manos, sólo sudor, sólo oraciones, sólo eso, eso, eso.
Cuando los cuerpos de los zombies estén todos desperdigados como viejas cáscaras de plátano,
corre a la calle y marca con tu bufanda una camioneta del ejército.
Exige, como siempre lo hiciste, hablar con alguien en español.
Cuando traigan a Michael, un hondureño-americano de primera generación, dile cuál es tu objetivo.
Darle comida a los hambrientos muchachos.
Únete a Michael cuando abra la cubierta de la camioneta para dispararle a algunos zombis.
Siente al viento resbalarse por tu cara con la urgencia que siempre has tenido.
Quiítate la bufanda y deja que se vaya con la brisa.
Ríe cuando golpee a un zombie en la cara.
¡Ya voy, niñas! dirás dentro de la brisa,
zombis volando en todas direcciones
como todos los años que has vivido.
Con los brazos cansados, pero no débiles
Con el alma espesa, pero siempre allí.
Incluso el pasado murió
es así como has sobrevivido desde siempre,
como el amor, que siempre será tu llanto
¡Espérame!
¡Ya voy, niñas!

Espérenme

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