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…que dice que la luz nunca se apaga. Y, confiada, he ido a esa lámpara que no se encendía; y sigue sin encenderse. Y de pronto, otra voz femenina comienza a cantar que el cielo le pertenece. Y he asomado la cabeza al exterior. Y claro todo está oscuro. El cielo no existe; será que la cantante se lo ha llevado. Auguro un día de esos en el que alguien me dirá que soy una descreída… y tendrá razón.

La poeta de hoy se llama Luljeta Lleshanaku, es albanesa, nació en 1968 en Elbasan. Estudió literatura en la Universidad de Tirana, y ha sido editora de una revista, y ha trabajado en publicaciones literarias. En 2002 publicó su primer, y de momento, único trabajo: Fresco.

LOS REZOS SECRETOS

En mi familia
las oraciones se rezaban en secreto,
suavemente murmuradas bajo las mantas
y la congestión nasal,
un suspiro antes y un suspiro después
como finos apósitos esterilizados.

En el exterior de la casa
había una escalera de madera
apoyada todo el año contra la pared,
lista para reparar en agosto las tejas antes de las lluvias.
Nunca ningún ángel la subió
y ningún ángel la bajó,
sólo hombres que sufrían de ciática.

Se rezaba para tener un vislumbre de Ellos
en la esperanza de poder renegociar los contratos
o postergar los plazos.

“Señor, dame fuerzas”, decían,
puesto que descendían de Esau
y tenían que contentarse con la bendición
concedida por Jacob,
la bendición de la espada.

En casa, rezar se consideraba una debilidad
lo mismo que hacer el amor.
Y al igual que hacer el amor
seguía después la larga
noche fría del cuerpo.

 
Luljeta Lleshanaku- Albania
Traducción al castellano: Jesús Jiménez Domínguez
 
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