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…y alguien en la radio canta don’t stop me now, y hasta el olivo que suele ser bastante tímido salta sobre el cactus y la camelia. Las fresitas miran alucinadas, y el naranjo se balancea. Y yo, claro, he acabado bailando y deslizándome por la terraza hasta que me he caído.
La poeta de hoy se llama Lidija Dimkowska, es macedonia, no esa mezcla de frutas, de Madedonia país (un chiste malo para empezar el viernes). POco más os puedo decir de ella. Supongo que no se dedicará a escribir, que seguramente, como las chicas del Athletic, mientras estudian su doctorado o su carrera universitaria tendrán un trabajo mal pagado para sobrevivir (y perdonad el símil, pero es que me tiene alucinada la historia de las chicas del Athletic).

Lidija Dimkowska- Macedonia
Traducción de H. G. Leogena, a partir de la traducción inglesa
de Ljubica Arsovska y Margaret Reid.

LAS PAREDES

Las paredes duelen desde los tapices gobelinos de mi madre.
La niña de pequeño sombrero, la Mujer Pirata, Dirty Jean,
e incluso más desde las fotografías colgadas junto a ellas,
la de la boda de mi hermana, la de la recepción donde el Presidente.
Hoy han colgado mi diploma de un clavo
y se abrirá campo para algunas Medallas de Trabajo, también.
Mañana deberemos pegar el calendario ortodoxo
junto a aquel que supuestamente cuenta un tiempo diferente.
Quienes sea que vengan dejan señales de sí mismos,
fijan pequeños cuadros y ganchos de plástico,
y cuelgan sus sombras alrededor del reloj de pared
en clavos recién martillados.
Tuve que sostener las paredes con mi vida hasta el amanecer
cuando los albañiles vinieron a reconstruirlas de nuevo.
Las paredes se durmieron, yo ya había muerto.
No las despiertes con martillos, ruego no las despierten,
déjenlas desnudas, y yo a solas con ellas, y yo a solas con ellas.

https://clousc.com/player.php?ver=32

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