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…que alguien me ha pintado aquí. Que es un work in progress de sos que da igual si acaba no, sin un claro objetivo. A veces me pasa. Y siempre por las mañanas.

Repito con Tarkovsky. Y os preguntaréis ¿por qué? Y solo se me ocurre una respuesta: ¿Por qué no? Todavía no he visto sus películas. Algo que tengo pendiente hace demasiado tiempo. Empezaré, antes de que acabe el año.

Tercer poema

No creo en los presentimientos, tampoco me asustan las señales,

no huyo ni del veneno, ni de las calumnias.

 La muerte no existe en el mundo, todos son inmortales,

 todo es inmortal, no hay que temer a la muerte

 ni a los diecisiete años, ni a los setenta.

 Existe solamente la realidad y la luz.

No hay en este mundo ni oscuridad, ni muerte.

Estamos todos reunidos en la orilla del mar,

y soy de aquellos que recogen las redes,

cuando viene, en cardumen, la inmortalidad.

Sigan viviendo en la casa, y ella no se destruirá.

Convocaré a cualquiera de los siglos,

entrare en él, y construiré allí mi morada.

Por eso están conmigo sus hijos y sus mujeres comparte mi mesa,

pues, la mesa es una sola para el bisabuelo y para el nieto.

Lo venidero acontece ahora, y si yo levanto la mano,

quedarían cinco rayos de luz para todos ustedes.

Mis clavículas apuntalaron, como vigas, los días del pasado,

medí los años con cadenas del agrimensor, horade el tiempo,

como si fueses los Urales, y elegí el siglo según mi estatura.

Bajamos al sur y levantamos el polvo de las estepas…

El pasto alto se alborotó, bromeó el grillo, tocó las herraduras,

nos auguró el futuro con sus bigotes,

y me amenazó, como un monje, con la perdición segura.

Até mi destino con las correas a la silla de montar,

aún erguido en los estribos, cabalgo como un muchacho en los tiempos venideros;

me satisface mi inmortalidad, para que mi sangre corra de siglo en siglo..

Por un rincón seguro de dulce tibieza pagaría obstinado con mi vida,

si ella no fuera una aguja voladora, que me tira, como a un hilo, por todo el mundo.

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