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…es el atardecer (y el amanecer). Sin duda. Con esas brisa que calma la ciudad y sus habitantes. Esa especie de impasse en el que el sol parece descansar de tanto brillar, de tanto calentar. Esto no es así, en realidad, al sol le da igual quien habite estas tierras, pero estos momentos de debilidad del sol son lo mejor, sin duda, de los días de calor.
 
 

El poeta de hoy es el catalán Josep Palau i Fabre;  nacido en Barcelona en 1917.
Uno de los grandes  de la cultura catalana del siglo xx. Tuvo un papel relevante durante los primeros años de la resistencia cultural al franquismo.
Fundó clandestinamente la revista Poesía  entre 1944 y 1945, año en que viajó a Paris con una beca del Instituto
Francés. Allí trabó amistad con  Picasso, Artaud, Camus, Cocteau, Malraux, Octavio Paz, Juan Goytisolo y
María Zambrano. Una vez agotada la beca de un año, se exilió voluntariamente trabajando en los oficios más diversos. Volvió a Cataluña en 1961. Falleció en febrero de 2008.

 
 
 

Despedida

Ya no sé escribir, ya no sé escribir más.
La tinta me embadurna los dedos, las venas…
-en el papel dejé toda mi sangre.

¿Dónde decir, dónde dejar dicho, dónde inscribir
la pulpa del áureo fruto sino en el fruto,
la tempestad en la sangre sino en la sangre,
el árbol y el viento sino en el viento de un árbol?
¿Dónde podré decir la muerte sino en mi muerte,
muriéndome?
Lo demás son palabras…
Ya no sabré escribir nada mejor.
Demasiado cerca de la vida vivo.
Las palabras se me mueren adentro
y yo vivo en las cosas.

                       París, 6 de mayo de 1946

De “Poemas del alquimista”
Galaxia Gutemberg 2002

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