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…con la típica felicidad de un día a descubrir, con la esperanza abierta a todo lo que pueda ocurrir. Y suena el teléfono. Se te ha olvidado la cita que tenías. Diez minutos antes de esa llamada. Y todo cae. Como cuando alguien toca una de las cartas de la torre construida con ellas, y todo se cae.

El poeta de hoy es Fernando Pessoa, ya sabéis, ese portugués que tenía varias personalidades y escribía en ellas. Heteronimos, les llaman. uno de los más grandes poetas del siglo XX, un siglo que cada vez está más  atrás, como un barco que se aleja de la costa.

Si yo pudiera
Si yo pudiera morder la tierra toda
Y sentirle el sabor
Sería más feliz por un momento.

Pero no siempre quiero ser feliz
Es necesario ser de vez en cuando infeliz
Para poder ser natural.

No todo es días de sol y la lluvia,
Cuando falta mucho, se pide.

Por eso tomo la infelicidad con la felicidad
Naturalmente, como quien no se extraña
De que existan montañas y planicies
De que haya rocas y hierbas.

Lo que es necesario es ser natural y calmado
En la felicidad o en la infelicidad.

Sentir como quien mira
Pensar como quien anda,
Y, cuando se ha de morir,
Recordar que el día muere
Y que el poniente es bello
Y es bella la noche que queda.

Así es y así sea.

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