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…a los que una renuncia con el tiempo. Pero no los olvida. Incluso se es capaz de recordar el sabor, la sensación en el paladar. Quienes llevan mucho tiempo de renuncia puede que no logren recordar su olor, incluso hay casos extremos que no recuerdan su sabor. A mí no me pasa con el café. Y a veces me doy cuenta que lo tengo idealizado. es entonces cuando pongo la cafetera, con tranquilidad, espero a que suba el café. Y tras disfrutar su olor… lo tiro. Es un simple ejercicio de memoria.

El poeta de hoy se llama David Perez Pol. Es un poeta catalán nacido en 1977 en Barcelona. Su primer poemario lo publicó en 2007. y tiene dos más, en 2013 y en 2014. Poco más  os puedo decir…

El café humea. Te vas y me voy.
El café se está enfriando sin resentimiento ni alegaciones.
No sufre. Su muerte es un tránsito al frío mundo
de los objetos inanimados. El café infructuoso muere.
Se encoge en la taza, no piensa en nada, se pervierte,
se ve obligado a seguir
siendo lo mismo a otra temperatura. El café no se defiende
y por la noche
alguien volverá (no seremos, ya no, ni tú ni yo)
para despreciarlo.

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