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..tiene un despertar desordenado. Parte de mi mente no siente este frío por lamañana, ni el hambre de quien sabe que hay algo en la nevera, ni la necesidad de un gran vaso de agua antes de marchitarme. Parte de mi mente no conoce al vecino de enfrente, ni sabe nada del hombre que fumaba en la ventana de la escuela. Parte de mi mente existe en otro tiempo, que no es este.

El poeta de hoy se llama Ron Padgett. Es un poeta nacido en Oklahoma (EEUU) en 1942. Se trasladó en los 60 a NY, y salvo una temporada en Paris donde estuvo traduciendo a algunos poetas franceses, siempre ha vivido allí. La traducción es de Fco Javier de la Iglesia.

Hablando con Vladimir Mayakovsky

Vale, lo admito:
Fue sólo un sueño que tuve la noche pasada.
Pateaba un sendero embarrado,
uno más en la fila de los sin techo,
en los oscuros andurriales de Nueva York,
el crepúsculo sucio y derrengado,
el futuro sin esperanza
mientras seguíamos andando
con andrajos gastados de proletario.
A mi izquierda iba Mayakovsky, con la cabeza rapada,
y junto a él su amigo
con la barba gris y gorra oscura.
“Admitirás” -estaba diciendo
Mayakovsky-, “que éste es un bonito modo
de escribir un poema”.
“Sí” -dije-, “el momentum
aguanta mientras caminemos,
el paisaje desolado se cuela en cada palabra,
y eres libre de decir lo que te parezca”.
“Eso es porque estamos dentro del poema”
-dijo-, “no fuera”. Charcas
de agua aceitosa brillaban pálidas bajo las nubes rasas.
“Por eso mis poemas eran tan grandes:
cabe más dentro”.
La dura línea de su mandíbula se dobló
y los hombres se dispersaron. Seguí
a su amigo por detrás de un muro
para escuchar la marcha del poema
en la conferencia que el amigo daba sobre historia,
pero no, el verdadero poema había terminado.
Me volví al sitio
donde el poema había terminado.
Vladimir había dejado el poema.

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