Etiquetas

…que nunca acierto a definir. siempre ocurre al amanecer, cuando el cielo está nublado, en un color entre camel y morado con tintes grises. Si, es un color que necesita un nombre, una definición, un lugar más allá de un momento de la mañana.

El poeta de hay se llama Roberto Bolaño. Era un escritor chileno afincado, primero, en Mexico y luego en Barcelona. Un gran escritor con una vida de luces y sombras, como todas las vidas. Tengo encima de mi mesa un libro de unos 1.100 libros, su título “2666”. Me lo tengo que leer.

LOS PERROS ROMÁNTICOS

En aquel tiempo yo tenía veinte años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajar ni rezar
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos.
Y el sueño vivía en el espacio de mi espíritu.
Una habitación de madera,
en penumbras,
en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de mí
y visitaba el sueño: estatua eternizada
en pensamientos líquidos,
un gusano blanco retorciéndose
en el amor.
Un amor desbocado.
Un sueño dentro de otro sueño.
Y la pesadilla me decía: crecerás.
Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto
y olvidarás.
Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.
Estoy aquí, dije, con los perros románticos
Y aquí me voy a quedar.

Anuncios